Red de Ciudades para la memoria del Holocausto

El día 27 de enero es el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, la Shoá, la “Catástrofe” de los judíos, y no está de más recordar por un momento el horror de aquellos hechos.

Hoy recordamos la intervención de nuestro compañero Antonio Bustamante sobre la propuesta de ADHESIÓN A LA RED DE CIUDADES PARA LA MEMORIA DEL HOLOCAUSTO Y LA PREVENCIÓN DE CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD.

PRIMERA INTERVENCIÓN

La RED DE CIUDADES PARA LA MEMORIA DEL HOLOCAUSTO Y LA PREVENCIÓN DE LOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD es una iniciativa de la FMM que tiene como objetivos:

  1. La conmemoración del 27 de enero que es el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto.
  2. La difusión y el fomento de la conciencia y de la Memoria del Holocausto, recordando a todas las víctimas de la barbarie nazi, para prevenir los actos de genocidio.
  3. La reivindicación de los Derechos Humanos frente a la violación de los mismos en cualquier lugar del mundo, a través de una serie de acciones y principios que pueden resumirse en los siguientes:
  • Fomento y la aceptación de los mismos como normas y principios que deben regir la legislación de los países.
  • Además, se pretende a través de esa aceptación promover la tolerancia, la no discriminación y la igualdad entre los pueblos, consiguiendo unas sociedades libres, pacíficas, pluralistas e incluyentes.
  • Del mismo modo se pretende contribuir a la prevención de los abusos y las violaciones de los derechos humanos y combatir y erradicar todas las formas de discriminación y racismo, los estereotipos raciales y la incitación al odio.

La Red tiene una estructura administrativa sucinta (Asamblea, Consejo de gobierno, Presidente y Secretaría Técnica) y unas funciones de cada uno de ellos que no merece la pena relatar aquí (todo esto se publicará para que lo consulte quien esté interesado). Añadir que los cargos que desempeñan los cargos políticos se ejercen sin remuneración.

Proponemos la adhesión del Ayuntamiento de Navalcarnero a esta Red.

SEGUNDA INTERVENCIÓN

El día 27 de enero es el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, la Shoá, la “Catástrofe” de los judíos, y no está de más recordar por un momento el horror de aquellos hechos.

Durante el gobierno de Hitler y su NSDAP en Alemania desde 1933 hasta el año 1945 en el que concluyó la Segunda Guerra Mundial murieron seis millones de judíos en Europa, principalmente en la zona oriental de Europa ocupada por el ejército alemán. Fueron asesinados de todas las formas posibles: fusilados y enterrados en fosas comunes, gaseados, apaleados, por experimentación médica pseudocientífica, de inanición, u obligados a trabajar hasta la extenuación. A esta cifra hay que añadir a las víctimas no judías. Los cinco millones de asesinados por ser gitanos, polacos, prisioneros de guerra rusos, demócratas opositores al régimen, homosexuales, discapacitados o por pertenecer a partidos de izquierda. Se calcula que de los nueve millones de judíos que vivían en Europa fueron muertos dos tercios.

La mayoría de los judíos europeos vivía en los países que se interponían entre Alemania y la Unión Soviética: Polonia, Ucrania, lo que hoy es Bielorrusia, y los países bálticos. La invasión de la Unión Soviética se convertiría así en una guerra racial –contra los judíos y contra los subhumanos que poblaban aquellas tierras-, y al tiempo se conseguiría, con el exterminio de todos ellos, tanto el especio vital que procurase a los alemanes el sustento necesario, como eliminar al enemigo de la raza.

Los genocidios, los crímenes contra la humanidad no son un invento de los nazis. Antes que ellos, franceses, españoles, ingleses, portugueses y holandeses en América y Oceanía; Turquía aniquilando armenios en la Primera Guerra Mundial. Y después los serbios y los croatas en los años finales del siglo pasado, rememorando viejos enfrentamientos de la Segunda Guerra Mundial, los hutus masacrando tutsis en Ruanda o ahora mismo las acciones del gobierno de Myanmar contra la minoría Rohingyá…o los casos de genocidio ideológico llevados a cabo por la Unión Soviética o la dictadura franquista.

Existen una serie de mitos sobre Hitler y el nazismo. Uno de ellos es su ascenso al poder absoluto a través de métodos democráticos. El otro es que aquello, el Holocausto, fue obra de unas mentes desquiciadas y enloquecidas. Y no es cierto. La lógica que utilizaron fue una lógica irracional y perversa, pero una lógica, al fin y al cabo. Con la invasión de la URSS, y el exterminio de las personas que vivían allí -judíos y no judíos-, se inició una guerra neocolonial, en el que además se buscaba ampliar el espacio vital que procurase a los alemanes el sustento necesario. Las mismas circunstancias, la competencia sobre unos recursos que se definen como escasos, pueden provocar que determinados grupos lleguen a las mismas conclusiones. La aparición de movimientos autoritarios, xenófobos y populistas de ultraderecha son la constatación de que no estamos libres de peligro. Por todo esto, no parece estar de más apoyar todas las iniciativas que nos hagan recordar los errores del pasado y prevenirnos de cara al futuro.

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