PARTICIPACIÓN CIUDADANA

“la participación de los ciudadanos implica también la cesión de espacios de decisión por parte de los representantes políticos”

Este Reglamento que traemos hoy para su aprobación provisional consta de 62 artículos agrupados en cinco títulos y cuatro disposiciones (transitoria, derogatoria, adicional y final).

Es una norma un tanto extensa, y vamos a intentar hacer, para conocimiento de los asistentes, un resumen del mismo.

El Título Primero contiene las disposiciones generales (objeto y ámbito de aplicación) y los cinco restantes títulos agrupan los grandes bloques de la participación ciudadana: derechos de la ciudadanía -individuales y colectivos-, los órganos de participación ciudadana, las medidas de apoyo al tejido asociativo, y el Consejo de la Localidad.

El Título Segundo, los derechos de la ciudadanía, comprende la regulación de una serie de derechos individuales de los vecinos como:

  • El derecho a unos servicios públicos de calidad
  • El derecho a recibir por parte del ayuntamiento información pública (organización, contratos, servicios). Se incluye aquí la creación de una Oficina de Atención Ciudadana
  • El derecho de petición a cualquier órgano municipal, y el de propuesta, es decir el derecho a proponer al ayuntamiento ideas, sugerencias y planes de actuación.

Y la regulación de derechos que se ejercen de forma colectiva, tales como:

  • CONSULTA POPULAR. – procedimiento por el que se somete a consulta popular asuntos de competencia municipal de especial relevancia (lo pueden ejercer tanto el Ayuntamiento como los vecinos).
  • INICIATIVA CIUDADANA. – la capacidad de presentar propuestas colectivas al Ayuntamiento siempre que estas vayan refrendadas por el 10% de los mayores de 18 años.
  • Se regula el derecho de audiencia (pública y privada) y también la forma en la que los vecinos pueden participar en el Pleno. En algún caso estos derechos ya están en uso, como el turno de consultas por el público asistente o la posibilidad de plantear preguntas a los miembros de la Corporación, y se introducen dos novedades: la presentación de mociones de iniciativa vecinal (deberán ser presentadas avaladas por al menos el 2% de los mayores de 18 años) y la participación en la elaboración de los presupuestos (los presupuestos participativos).

El Título Tercero enumera los órganos de participación ciudadana: se incluyen los Consejos Sectoriales, los Consejos de Barrio y los Observatorios Locales.

En el Título Cuarto se regulan una serie de medidas de apoyo a las asociaciones municipales (subvenciones, convenios, cesión de locales o la forma de acceso a la declaración de utilidad pública), y se vuelve a crear el Registro Municipal de Asociaciones y Entidades Ciudadanas. Además, para aquellas agrupaciones que no quieran organizarse de una forma tan estructurada se creará el Censo de Entidades Ciudadanas (Colectivos, Coordinadoras, Plataformas). Estas tendrán unos derechos reducidos respecto de las asociaciones inscritas en el Registro.

El Reglamento se cierra en el Título Quinto con una regulación sucinta del Consejo de la Localidad que engloba y/coordina la actividad del resto de los órganos que se crean.

Siempre que se habla de participación contamos más o menos lo mismo. Que la participación sirve de freno o como control a las trapacerías y los abusos del poder sobre los ciudadanos; que la creación de instituciones inclusivas fomenta el sentimiento de comunidad, de pertenencia a un sitio determinado; que participar te pone en contacto con otras personas, con otras ideas, con otras formas de ver el mundo…En definitiva, que beneficia tanto a los individuos, porque establece lazos de solidaridad comunitaria, como a las instituciones, porque aporta nuevas ideas, nuevos proyectos. Es, en fin, una escuela de ciudadanía.

Las relaciones del poder, de los administradores, con los administrados son unas relaciones muy peculiares. Todos los que, circunstancialmente como es nuestro caso, ocupamos un cargo público padecemos de un cierto aislamiento: sabemos que, en general, cuando pedimos una opinión quien nos contesta nos cuenta lo que queremos oír. Por otra parte, solo aceptamos aquello que nos refuerza. Naturalmente, al no tener un contrapeso crítico, incluso dentro de nuestros propios grupos, si nos equivocamos, lo hacemos a lo grande. El contar con órganos como los que hoy se han traído aquí para ser aprobados, órganos y derechos que implican una relación con el gobierno municipal casi en plano de igualdad, o que simplemente por el hecho de compartir un espacio de intercambio de ideas facilitan el hecho de tener que escuchar proyectos e ideas distintos de los que nosotros hemos diseñado, implica la aparición de ese espacio crítico y de participación en las decisiones y, por lo tanto, la mejora de la capacidad de gobierno.

Pero la participación de los ciudadanos implica también la cesión de espacios de decisión por parte de los representantes políticos. Este cambio es el primero que nosotros tenemos que asumir. ¿Qué ventajas ofrece este reglamente respecto del que estaba actualmente en vigor?  Los reglamentos de participación ciudadana de los municipios gobernados por grupos no progresistas suelen quedarse en una mera declaración de derechos e intenciones, son en exceso formalistas, y no suelen articular como se sustancia la participación, incluso en aquellos derechos que ya están regulados en la legislación estatal como puede ser la iniciativa ciudadana. Simplemente, reconocen derechos, pero no los regulan. Nos cuentan todo menos como ejercitarlos en la práctica. En este reglamento, hemos intentado que junto al reconocimiento del derecho apareciese el modo en el que se puede ejercer. Cuando se establece un órgano, los Consejos Sectoriales, por ejemplo, se añade una descripción de sus funciones y de su composición, dejando siempre un amplio margen que reconozca su capacidad de autoorganización.

Durante los últimos años hemos visto, relacionados con la corrupción política y con el desapego de los ciudadanos de las instituciones políticas de nuestro sistema democrático, el surgimiento de las reivindicaciones para aumentar los cauces de la participación en lo público. Lo cierto es que esa reivindicación se ha traducido en esto, en el aumento de los cauces participativos, pero no en un aumento proporcional de la participación popular. Es decir, que una vez aprobado este reglamento nos queda la parte más dura: convencer a la gente de lo útil de la participación continua.

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